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Qué son los therians: la tendencia viral que está generando debate en redes

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🧭Qué son los therians y por qué están en boca de todo el mundo

Si te has preguntado qué son los therians, probablemente ya hayas visto vídeos en redes sociales, en algún programa de televisión o en YouTube. Aparecen personas que imitan o representan comportamientos animales. A simple vista, puede parecer que desean dejar de ser humanos o convertirse literalmente en otra especie. Para dar mayor realismo a esa representación, algunas personas utilizan máscaras y accesorios, y recrean movimientos o conductas propias del mundo animal.

Sin embargo, detrás de la viralidad hay algo más complejo que una simple moda.

Los therians son personas que dicen sentir una identificación profunda —a nivel psicológico o espiritual— con un animal no humano. No se trata de creer que su cuerpo sea animal ni de vivir desconectados de la realidad. En la mayoría de los casos, hablan de una conexión interna que forma parte de su identidad personal.

¿Es una moda o algo más profundo?

Aquí es donde empieza el debate, la controversia e incluso la incomprensión para muchas personas que no entienden este movimiento. A veces olvidamos que el ser humano no tiene techo. Es decir, en este mundo —llámese planeta Tierra— casi cualquier cosa es posible, por extraña, incómoda o difícil de aceptar que pueda parecer.

Para algunas personas, el fenómeno actual parece una tendencia inflada por las redes sociales. Sin embargo, quienes forman parte de la comunidad therian aseguran que esta identidad no es nueva. De hecho, existen foros y comunidades online desde los años noventa donde ya se hablaba de ello.

Lo que sí es nuevo es la visibilidad.

Las redes sociales se han convertido en el escaparate ideal para que, en su mayoría, adolescentes y jóvenes compartan experiencias personales que antes quedaban en círculos muy reducidos. Esto ha provocado que el término se viralice y, como ocurre con casi todo lo viral, se simplifique.

¿Tiene relación con la salud mental?

Este es un punto delicado.

La mayoría de estudios y profesionales coinciden en que la identidad therian no es, por sí misma, un trastorno psicológico. Sin embargo, como cualquier proceso de construcción de identidad en la adolescencia, puede estar vinculada a la búsqueda personal, la necesidad de pertenencia o la exploración emocional.

Es importante diferenciar entre dos conceptos:

Identificación simbólica o espiritual: significa que la persona no cree que su cuerpo sea literalmente el de un animal, sino que siente una conexión interna con él. Esa conexión puede representar rasgos de personalidad, emociones, valores o una forma de entenderse a sí misma. Es decir, el animal funciona como un símbolo con el que la persona se identifica, no como una transformación física real.

Creencias delirantes desconectadas de la realidad: son ideas firmes que una persona sostiene aunque existan pruebas claras de que no son reales. En estos casos, no se trata de algo simbólico o metafórico, sino de una convicción literal que no cambia aunque se le explique lo contrario. La diferencia clave es que aquí existe una ruptura con la realidad objetiva, algo que no ocurre en la mayoría de personas que se identifican como therian.

En la gran mayoría de los casos visibles en redes, se trata de expresión identitaria y no de pérdida de contacto con la realidad.

¿Por qué muchos usan máscaras y actúan como animales?

No todos los therians lo hacen.

Algunas personas practican lo que llaman “quadrobics”, es decir, movimientos físicos a cuatro apoyos que imitan el desplazamiento de ciertos animales. Otras, en cambio, viven su identidad de forma interna y no realizan ninguna representación externa. La experiencia no es uniforme ni obligatoria dentro de la comunidad.

Para muchas y muchos adolescentes, estas prácticas también tienen un componente creativo y expresivo. Puede tratarse de una forma de juego simbólico, de exploración corporal o incluso de reto físico. Además, en un entorno donde la identidad se comparte y se construye públicamente, estas representaciones funcionan como elemento de comunidad y pertenencia. La máscara o el gesto no siempre buscan “ser” el animal, sino expresar algo que sienten que forma parte de su identidad.

Quadrobics y expresión corporal: ¿qué papel juegan?

Una de las partes más visibles del fenómeno es el quadrobics, una práctica que consiste en realizar movimientos físicos imitando el desplazamiento de algunos animales, generalmente a cuatro apoyos. En redes sociales, esta dimensión corporal es la que más atención genera, porque es inmediata, visual y fácilmente compartible.

Para algunas personas jóvenes, el quadrobics puede representar varias cosas al mismo tiempo: un reto físico que exige coordinación y fuerza; una actividad creativa donde explorar el movimiento; una forma de conectar con otras personas que comparten intereses similares; o incluso un elemento estético pensado para redes sociales.

Sin embargo, conviene matizar algo importante: no todos los therians practican quadrobics, ni todas las personas que practican quadrobics se identifican como therian. Aunque ambas realidades puedan coincidir en ocasiones, no son sinónimos ni equivalentes.

Encuentro de personas con máscaras de animales en un parque urbano, escena vinculada al fenómeno therian que se ha viralizado en redes

El papel de las redes sociales

Las redes sociales han sido decisivas en la expansión del término y en la percepción pública del fenómeno. No han creado la identidad, pero sí han cambiado radicalmente la forma en que se presenta y se consume.

TikTok, especialmente, favorece contenidos visuales llamativos, breves y fácilmente compartibles. Un vídeo de alguien saltando con máscara de lobo puede generar millones de visualizaciones en cuestión de horas, aunque el público no entienda realmente qué son los therians ni cuál es el trasfondo de esa práctica. La lógica del algoritmo prioriza la imagen impactante frente a la explicación matizada.

Esto produce, al menos, dos efectos claros:

  • Mayor visibilidad.

  • Mayor simplificación y, en algunos casos, caricaturización.

Cuando algo se viraliza, suele reducirse a su parte más espectacular. Lo complejo, lo introspectivo o lo difícil de explicar queda fuera del encuadre. Y así, poco a poco, la percepción pública termina construyéndose a partir de fragmentos llamativos más que de una comprensión completa.

Críticas y controversias

El fenómeno no está exento de críticas. Algunas personas lo consideran una exageración de la cultura identitaria actual o una consecuencia extrema de la exposición constante en redes sociales. Otras, en cambio, lo interpretan como una expresión legítima de diversidad personal y exploración simbólica.

También existe preocupación cuando el fenómeno se confunde con comportamientos extremos o cuando menores de edad son ridiculizados públicamente por mostrar algo diferente. En un entorno digital donde todo puede amplificarse y convertirse en burla colectiva, la línea entre curiosidad, crítica y acoso puede volverse difusa.

Como ocurre con muchas realidades contemporáneas, la clave suele estar en el equilibrio: informarse antes de juzgar. Más allá de la reacción inmediata o del juicio rápido, el fenómeno invita a reflexionar sobre cómo están cambiando las formas en que las nuevas generaciones construyen, expresan y comparten su identidad en el espacio público.

¿Qué debemos entender realmente?

Más allá de etiquetas, el fenómeno therian forma parte de algo más amplio: la exploración de la identidad en la era digital.

Las nuevas generaciones crecen en un entorno donde la identidad es más fluida, más visible y más compartida públicamente. Eso puede generar incomprensión en muchas personas adultas, pero también abre espacios de diálogo que antes no existían. La identidad ya no se vive únicamente en el ámbito privado; ahora se narra, se muestra y se debate en tiempo real.

Hoy, la identidad es:

Más visible.
Más compartida.
Más explorable.
Más influida por comunidades online.

Los tiempos cambian. Ahora la juventud no solo vive su identidad, sino que la muestra, la construye y la somete al debate público. Este nuevo escenario transforma no solo cómo se expresa la identidad, sino también cómo se percibe desde fuera.

Personalmente, no me resisto a esa transformación y respeto la exploración de identidad en la era digital. Sin embargo, cuando la cuestión implica representaciones en las que personas adoptan comportamientos asociados al mundo animal, el debate se vuelve más complejo. No por la identidad en sí, sino por lo que puede simbolizar para quien lo observa. Humanizamos cada vez más a los animales y, al mismo tiempo, “animalizamos” determinadas expresiones humanas. Ese cruce simbólico no es sencillo de asumir ni de interpretar, y ahí es donde surgen muchas de las tensiones contemporáneas.

Las formas de construir identidad están cambiando

Quizá el verdadero reto no sea decidir si lo entendemos o no, sino aceptar que las formas de construir identidad están cambiando ante nuestros ojos. No todo lo nuevo es superficial, pero tampoco todo lo visible explica el fondo. Entre la libertad de exploración y la incomodidad que puede generar en quien observa, se abre un espacio necesario para pensar, no para reaccionar. Tal vez la pregunta no sea qué es ser therian, sino qué dice nuestra reacción ante ello sobre nosotros y sobre el tiempo que vivimos.

Si te interesa seguir explorando cómo las redes sociales transforman nuestra forma de pensar, sentir y construir identidad, puedes visitar nuestra sección de Cultura Digital, donde analizamos los cambios que están marcando esta era.

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