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Instagram: sus efectos en niños y adolescentes

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¿Has mirado Instagram hoy? ¿Has entrado, aunque sea sólo por cotillear o ver qué hay de nuevo en el día ya? Preguntas como éstas no son sino el trasluz de haber quedado atrapado en esta “red de redes”. Veamos lo que encierra, más allá de la pantalla.

Instagram: de aquel ayer a este hoy

“Aún recuerdo más o menos las primeras fotos que subí al Instagram. Y sí, eran una de esas fotos que ahora ves, y sientes la vergüenza más grande del mundo. Creo que tenía unos 12 o 13 años cuando me creé un perfil. Recuerdo que mi madre aún no me dejaba subir fotos mías, por lo que subía fotos de paisajes o de mis pies colgando en algún muro.

Ya han pasado unos años buenos desde ese momento. Aun así, Instagram ha formado parte de mi vida desde entonces. A la vez que la aplicación se ha ido actualizando… yo también. Gran parte de mi vida está registrada ahí, como si de un gigantesco álbum de fotos eterno se tratara…” 

La vida va más allá de una pantalla. La otra cara de Instagram

Sin embargo, y como todo en la vida, el Instagram tiene su parte negativa. Principalmente, como en cualquier otra red social, se produce la pérdida de gran parte de nuestra privacidad. En ella publicamos lo que hacemos en la vida diaria, a dónde vamos, cuándo comemos, qué comemos, los sitios a los que viajamos, nuestras amistades y familiares, qué libros leemos o qué series vemos… Pocas cosas quedan ya que no compartamos, porque hasta cuando estamos mal lo subimos y lo compartimos con el resto. Nuestras vidas se han vuelto más superficiales.

Por otro lado está el considerable aumento de horas diarias que dedicamos a estar conectados en Instagram. Prácticamente estamos alerta desde que nos despertamos, por la mañana, hasta que nos acostamos, en la noche. Vivimos más pendientes de los likes, las reacciones, y los comentarios de los otros en esta “vida imaginaria” que termina acaparando nuestra propia “vida real”.

Tips para no caer en sus “redes”

  • La vida va más allá de la pantalla de una red social
  • Cuando vayas a un lugar bonito disfrútalo y grábalo en tu mente, pues podrás apreciarlo, vivirlo y sentirlo mucho mejor que a través de una cámara
  • Sacar fotos está bien para recordar momentos en el futuro. Sin embargo, la vida no se mide sólo por el número de “me gusta” o” comentarios” que tengamos
  • Hay que hacer más por “VIVIR” el momento y no tanto por “PUBLICARLO”

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