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¿Qué hay más allá de ser “Buena Persona”?

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¿Qué hay más allá de ser “Buena Persona”?

¡Qué cosa esta del buen hacer, del respeto, la educación, las buenas maneras, de ser buena persona!… No hablo del respeto como sumisión, ni de la educación como disciplina, ni tampoco de las buenas maneras como protocolo de actuación. Digo de algo que sale de los adentros, de los más adentros que uno pueda tener, allí donde no hay más allá. Donde uno no se hace ninguna pregunta, ningún porqué, solo actúa con conciencia, con presencia. Con voluntad de hacer buena vida para si mismo, y para el resto.

 

¿Dónde empieza a cocerse nuestra conducta de buena persona?

Nos vamos ese lugar donde se empieza a cocer nuestra conducta más natural y espontánea, sin dudas ni recelos. Ese punto donde tenemos absolutamente claro que eso es lo que nos pide nuestra más sincera, ingenua, e innata voluntad. Lo que viene siendo actuar bien porque le nace a uno.

Cada uno de nosotros, inédito e irrepetible, navega en un mar de cuestiones muy propias de ese cada uno: satisfacciones y problemas, incertidumbres e ilusiones, apatía y emociones, alegrías y penas… Un interminable sinfín de cualidades, maneras, talantes, estilos, actitudes, de procederes innumerables. Pero adivinen, ¿qué está por encima de todo eso?  ¿Qué hace a una persona tener cualidades innatas como el buen hacer, el respeto, la educación, las buenas maneras, ser buen humano…? 

Nuestras acciones y lo que somos

A veces pienso que no existen malas o buenas personas, si no que más bien emanan malos y buenos pensamientos, que derivan en extraños procederes. Y es que todo el mundo alguna vez habrá hecho cosas de las que no se siente, precisamente, rebosante de orgullo. Y sin embargo, esa acción no es óbice para que seamos buenos seres humanos, buenas personas.

Y es que existe una gran cantidad de personas dispares en el mundo, y cada una a su manera, gente extraordinaria. No tienen que ser grandes eruditos en cualquier materia, ni tampoco adinerados, ni siquiera porque posean impresionante belleza física, no, nada de eso. Pueden no tener esas características tan humanas, y sin embargo, de los detalles más simples que han tenido, han resultado las sensaciones más grandes para el resto y para ellos mismos.

 

Cuando se actúa como buena persona porque nace de dentro

Es cuando la persona no tiene un compromiso ratificado con un contrato de buenas conductas, ni una obligación que exija. Cuando la gente actúa como le pide el cuerpo, y parece que les pide buen hacer, respeto, educación, amabilidad, buenas maneras… ser buenos seres humanos. Compartiendo vida, es decir, cotidianidad o esporádicos momentos, familia, amistades, trabajo, “hobbys”, obligaciones… instantes del vivir.

Y es ahí que uno descubre en cada uno de las personas, un ser único, diferente en sí mismo, consiente de la convivencia. Humanos comprometidos, al margen de su propia idiosincrasia, en un mismo fin, hacerle la vida más agradable al prójimo. Todo ello dando como resultado, un “feedback”, reflejo de lo que aporta cada uno, y que confluye en un ambiente cordial y agradable, que ocasiona un tiempo de vida bien vivido.

¿Qué aportan los buenos seres humanos, las buenas personas?

Es decir, recibe uno no solo la recompensa maravillosa que aporta el vivir, sino además la sensación de tranquilidad, de paz interior, de sencillo disfrute, que genera un comportamiento ,por naturaleza, asertivo desde la emotividad, y la buena onda sincera. Nada de imposiciones maduradas, ni con una sensiblería cargada, estas personas son así, les nace ser así, da lo mismo que se encuentren en el supermercado, en la cola de la farmacia, en su casa, o en su trabajo. Yo observo y no descubro ningún esfuerzo especial, ni atino a ver que nadie este sacrificando nada en el acto de ser buenas personas, todo lo contrario, es natural.

¿Qué hay más allá de ser una buena persona?

Más allá del buen hacer, del respeto, la educación, las buenas maneras, lo que yo me he encontrado, es más de lo mismo. Un brotar en casi todo el mundo, de una  presencia innata y asertivamente empática, un instinto de hacer lo mismo.

En definitiva les digo que esa voluntad de la que les hablaba al principio, y que es básicamente ser una “buena persona”, es el sentido más verdadero como manera para disfrutar nuestra permanencia limitada en este viaje que es la Vida. Estoy convencida de que esa es la puerta que nos permite pasar al salón de los sentidos más válidos, el amor, la alegría, por así decirlo, el Bienestar continuo.

Gracias por tu tiempo de vida…

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